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El imán de las patatas fritas

Seguro que más de una vez os habéis planteado porqué comer una sola patata frita es prácticamente imposible. Existe una especie de deseo irrefrenable que nos hace seguir picando una tras otra hasta acabar con ellas. Siempre existían teorías y planteamientos de los posibles componentes que podían provocar en nosotros esa reacción. Pero ahora es un grupo de científicos alemanes el que ha vertido luz sobre este asunto.

En la última Sesión y Exposición Nacional de la Sociedad Americana de Química han demostrado que comer patatas fritas activa regiones del cerebro asociadas con la adicción, la recompensa y la actividad motora. No nos han desvelado cuál es el componente que activa ese sentido de la recompensa cuando comemos una tras otra sin poder remediarlo. Son muchas las personas que aseguran no poder detenerse hasta acabar el contenido íntegro de la bolsa. Pero también es cierto que, según los expertos, también existe una predisposición genética. Eso explicaría que esta situación no sea igual en todos los que tienen enfrente una ración de este rico aperitivo.

Este comportamiento se está convirtiendo en una práctica más que habitual en países como Estados Unidos, Reino Unido y España. Y ya tiene hasta un nombre asignado: “hiperplagia hedonista” o lo que es lo mismo, comer por placer y no por cubrir la necesidad básica de alimentarnos.

Con o sin obsesión, seguro que después de leer este post estás pensando en abrirte una bolsa. Resulta prácticamente inevitable y de ahí la importancia de aprender a controlarse. Patatas fritas sí pero con moderación.

Si quieres saber algo más mira este artículo. Seguir aprendiendo es la mejor manera de luchar contra nuestros errores.

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