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Los efectos de la contaminación en la piel

Los Efectos De La Contaminación En La Piel

Las partículas suspendidas en el aire favorecen el desarrollo de trombos, elevan la tensión y provoca la vasoconstricción de arterias principales. Uno de los grandes problemas del mundo actual, las emisiones de gases de efecto invernadero, representan un importante riesgo para el medioambiente y para nosotros mismos. La contaminación también altera nuestra salud capilar y sus partículas contaminantes provocan reacciones inflamatorias o irritaciones que ocasionan descamación que favorece la aparición de dermatitis o caspa.

Más de la mitad de la población mundial vive en entornos urbanos, lo que provoca que aumente el umbral de contaminación ambiental. Por otro lado, se estima que la polución aumentará en un 1,84% durante los próximos cinco años, con lo que, a pesar de haber una mayor conciencia social y política sobre esta problemática, todavía estamos lejos de paliar el daño generado. Lo que desconocen gran parte de personas, es que la contaminación del aire o contaminación atmosférica no solo afecta la salud de las personas generando enfermedades, sino que también produce efectos nocivos sobre nuestra piel. La polución ambiental es uno de los peores enemigos de la piel.

Nuestra piel, que actúa como barrera frente a las agresiones ambientales, acusa rápidamente el efecto a la exposición de la baja calidad del aire en nuestras ciudades. Una mala calidad ambiental acelera la edad biológica de la piel.

  • Aumenta la generación de radicales libres que favorecen la aparición de arrugas y falta de firmeza.
  • Se reducen los niveles de vitamina E y C, antioxidante natural de la capa córnea.
  • Disminuye el aporte de oxígeno a los tejidos, lo que se traduce en un rostro apagado.

La barrera cutánea se altera y sus consecuencias son múltiples:

  • Tono poco uniforme, aspecto apagado.
  • Piel rugosa y flácida. Al estar menos oxigenada pierde elasticidad.
  • Discromías. Aparecen manchas con mayor facilidad.
  • La piel se ensucia y los poros se obstruyen.
  • Inflamación.
  • Deshidratación.
  • Falta de luminosidad.
  • Aceleración del proceso de envejecimiento cutáneo debido al aumento de producción de radicales libres.

La contaminación atmosférica es uno de los enemigos invisibles de la piel. Aunque ésta no se maquille, diariamente se ve expuesta y sufre los efectos nocivos de la polución y agentes externos. Una prueba irrefutable de ello sería pasar un algodón humedecido sobre el rostro para comprobarlo.

Para mantener un cutis sano, se requiere de cuidados específicos que eviten el envejecimiento prematuro que esta “asfixia” le provoca. Es recomendable limpiar, purificar e hidratar la tez con los productos más adecuados a cada tipo de piel.

Sabemos que la polución está formada por diferentes tipos de contaminantes como partículas finas, monóxido de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y sustancias tóxicas invisibles que se depositan sobre la película hidrolipídica, llegando a alcanzar las capas más profundas de la piel. El material particulado que la conforma tiene un tamaño 20 veces menor que nuestros poros, lo que hace que penetre fácilmente en ellos y los obstruya. Por lo que es recomendable no solo limpiar diariamente el rostro sino utilizar productos que además detoxifiquen la piel, eliminando las partículas contaminantes.

Todo esto se traduce en una piel recuperada y revitalizada. Gana vitalidad, hidratación y mejora su aspecto quedando purificada.

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