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Las bacterias del estómago eligen nuestro menú

Preocupados siempre por mantener un estilo de vida saludable y ahora resulta que son las bacterias de nuestro intestino las que deciden que elijamos una hamburguesa con patatas en lugar de una ensalada. Al menos es lo que se desprende del estudio que acaba de hacer público un grupo de científicos de la Universidad de Nuevo México. Según lo que nos cuentan la flora intestinal produce sustancias que nos incitan a tomar un tipo de alimentos y que incluso nos “premian” por elegirlos. Lo más importante de este descubrimiento es que podría ser un gran avance para luchar contra la obesidad.

Las bacterias del estómago se alimentan de azúcares, lípidos y proteínas. Y las del intestino, según palabras textuales del equipo de investigadores, “son unas manipuladoras”. Así como suena. Nos envían mensajes químicos que influyen sobre nuestros sistemas inmune, endocrino y nervioso. De esta manera nos dirigen y nos indican qué es lo que nos apetece realmente comer.

Nosotros engordamos mientras ellas crecen mejor consumiendo unos nutrientes que no nos sientan nada bien. En las investigaciones llevadas a cabo en ratones confirman que hay bacterias que provocan ansiedad y que los ratones que tomaron probióticos como Lactobacillus casei mejoraron el humor cuando se encontraban de bajón o desanimados.

Y si te estás preguntando cómo consiguen las bacterias intestinales cambiar nuestro comportamiento la respuesta nos la vuelven a dar los científicos. El nervio vago es el arma que utilizan para “sobornar” a nuestro apetito. Son algo así como una especie de mafia que consigue cambiar los receptores del gusto y producir toxinas que nos hagan sentir mal y liberar sustancias de recompensa para sentirnos bien.

Pero no tenemos la batalla completamente perdida porque también nosotros podemos influir en ellas y provocar cambios en menos de 24 horas. Si los japoneses tienen bacterias a las que les gusta comer algas, nosotros también podríamos adaptarnos a una dieta basada en alimentos de ese tipo. Y de esta manera estaríamos tratando el problema de sobrepeso y obesidad que se ha convertido en una preocupación en las sociedades más avanzadas.

La importancia de contar con un experto

Lo que sí debemos tener en cuenta es que, cuando nos ponemos a dieta y alteramos nuestras bacterias intestinales debemos estar guiados por un especialista para no provocar un cambio drástico que nos origine problemas de salud. Así se publica en la revista Genome Biology en el que queda claro que solo cuando el plan de alimentación está dirigido por un especialista se aseguran los nutrientes necesarios. En caso contrario, sobre todo, cuando se está llevando a cabo una dieta muy restrictiva se puede alterar el equilibrio de las bacterias y provocar un gran desequilibrio. Así lo confirma el estudio realizado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Y no quedan ahí los avances que los científicos están desarrollando relacionados con las bacterias intestinales. De hecho los investigadores del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), han podido comprobar, por ejemplo, que las personas que comen cítricos tienen bacterias buenas y antiinflamatorias. De la misma manera se pueden analizar los datos de cada uno de los pacientes con el fin de realizar un seguimiento personalizado y establecer de esta forma el tratamiento más adecuado a cada uno. Por ejemplo, explica Erick Alm, “este sistema podría detectar que un paciente va a sufrir un ataque de asma y, de esta manera, con los cambios adecuados en la dieta, evitarlo”.

En definitiva, resulta increíble todo lo que pueden dar de sí las bacterias del estómago que tenemos dentro de nuestro organismo y que forman el microbioma intestinal, un auténtico universo cambiante en el que viven especies distintas. Nos llama la atención el hecho de que estén en constante cambio cada minuto del día dependiendo de lo que hacemos, lo que comemos o los antibióticos que tomamos. Incluso el estrés o situaciones personales puntuales hacen que las bacterias que habitan en nuestro intestino se encuentren en un estado alterado.

¿Qué altera nuestra flora intestinal?

Son muchos los factores que influyen por tanto en los cambios que sufre nuestra flora intestinal. De hecho sus consecuencias son importantes ya que pueden surgir zonas ausentes de flora que puede convertirse en caldo de cultivo para otro tipo de microorganismos causantes de inflamaciones e infecciones.

Por eso te aconsejamos que tomes buena nota de los principales causantes de estos cambios.

El estrés. Disminuye la producción de mucopolisacáridos y mucina que impiden el buen desarrollo de la mucosa intestinal

Los antibióticos. Provoca graves alteraciones de la flora. La duración de los tratamientos y el tipo de antibiótico dependen.

Masticar poco. El consejo de masticar al menos 21 veces cada vez que nos llevamos un alimento a la boca no es solo un consejo de nuestros abuelos, es uno de nuestros mejores aliados para digerir más fácilmente. De hecho si no llegan bien masticados a nuestro estómago necesitan más tiempo para fermentar y pueden provocar sustancias tóxicas para la flora.

La contaminación. Ambientes cargados de ciudad o trabajar en determinados lugares expuestos a unos altos índices contaminantes  alteran el estado de nuestra flora ya que es áltamente sensible a los agentes tóxicos externos.

Los medicamentos. De manera especial los que generan acidez como el ibuprofeno, la aspirina, algunos esteroides… y laxantes que provocan una intensa mortalidad en nuestro intestino.

Tomar café, alcohol, té o tabaco en exceso. Irritan nuestra mucosa intestinal provocando inflamación.

Abusar de la proteína animal, de los azúcares simples y refinados y de las grasas. Por el contrario, la fibra en cantidad y variada provoca un enriquecimiento de bacterias beneficiosas en nuestra flora intestinal.

Después de todo este tratado dedicado a las bacterias que habitan en nuestro intestino solo espero que hayáis podido digerir sus extenso contenido y, en la medida de lo posible, ponerlo en práctica.

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